ICE detiene a uno de los jóvenes símbolo de la tortura en Venezuela en su entrevista de asilo en Miami

ICE detiene a uno de los jóvenes símbolo de la tortura en Venezuela en su entrevista de asilo en Miami

Marco Coello denunció tortura por los cuerpos policiales en 2014 en Caracas y llegó a EEUU pidiendo protección en septiembre de 2015. Ahora hay tres escenarios posibles de su caso de asilo: la deportación en 72 horas, que vaya ante un juez de inmigración o que sea liberado.

Marco Coello minutos antes de ser detenido mientras esperaba su primera...
Marco Coello minutos antes de ser detenido mientras esperaba su primera entrevista de asilo en la Oficina de Inmigración Miami.Cortesía familia Coello

El joven venezolano Marco Coello, perseguido político del gobierno de Nicolás Maduro, fue detenido por ICE al acudir a su primera entrevista por su caso de asilo en la oficina del Servicio de Inmigración en Miami. Las autoridades se limitaron a informar que se trataba de un caso de "overstay", por haber excedido el tiempo de su visa.

"Está detenido", confirmó su madre Dorys de Coello a Univision Noticias. Fue recluido en un centro de detención de inmigrantes al oeste de Miami conocido como Krome Detention Center.

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Coello, de 20 años, fue arrestado apenas al llegar a su primera entrevista, contó Elizabeth Blandon, la defensora del estudiante y quien lo acompañaba en el momento de la detención junto a un traductor.

"Ustedes no tienen idea de lo que han hecho", dijo la abogada Blandon a los funcionarios de ICE que detenían al joven.

Al entender la traducción de lo que estaba ocurriendo, Coello le dijo a los funcionarios de inmigración: "No me pueden devolver a Venezuela".

Informes forenses demostraron que el joven sufrió estrés post-traumático luego de las torturas de los cuerpos policiales durante su detención en Venezuela. Este caso fue documentado por distintas organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch, la ONU y Amnistía Internacional.

Este miércoles, al conocer la noticia y ante los dos funcionarios, el joven "se sentó, lloró", cuenta su abogada, quien le repetía constantemente: "Esto no es igual, esto no es Venezuela".

Más temprano, Ros-Ana Guillén, otra de las abogadas, contó que el bufete había pedido acelerar el caso. "Siempre llega una notificación, pero en este caso nos llamaron por teléfono y nos dijeron: 'La semana que viene tenemos disponibilidad a las 8:00 am en la oficina en Downtown Miami'", dijo.

Sus defensores lo prepararon para la entrevista y lo acompañaron la mañana del 26 de abril, pero al llegar lo detuvieron.

 
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Coello ha sido uno de los símbolos de la tortura de los cuerpos policiales a los opositores durante las protestas del 12 de febrero de 2014 contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Fue detenido en esa fecha por policías, que lo recluyeron en una prisión y lo torturaron para que inculpara al líder opositor Leopoldo López en la violencia que se generó en esas manifestaciones en el centro de Caracas. Desde entonces fue juzgado en el mismo caso.

Llegó a Miami el 3 de septiembre de 2015 acompañado por su padre. Desde esa fecha, el joven y su familia se encuentran en Estados Unidos, esperando una respuesta sobre su asilo político.

La tortura

 

Marco Coello being detained in Caracas, Feb 12, 2014
Marco Coello being detained in Caracas, Feb 12, 2014


En una entrevista con el canal de noticias CNN, Coello contó su detención. Luego de arrestarlo, en la calle, un grupo de funcionarios –que no se identificaron ni llevaban uniforme– le golpearon, incluso con un extinguidor de incendios. "Me golpeaban en la cara, en el estómago, donde llegaban a darme. Era una furia que tenían que no la controlaban (...) Yo trataba de escaparme, les decía 'no me peguen' y me protegía, pero se ponían más agresivos aún", dijo.

Lo trasladaron hasta una de las sedes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), lo esposaron y lo arrodillaron con la vista hacia una pared durante unas cinco horas. Entonces lo llevaron a un cuarto aparte: "Me ponen una declaración y me dicen que la firme diciendo que yo era el responsable de todos los hechos que habían pasado (en la Fiscalía), 'que tú eres el culpable y que Leopoldo López te estaba dirigiendo a ti'".

"Me pusieron una pistola en la cabeza y me dijeron: 'Si no lo haces, te vamos a matar'", contó. "'Sabemos dónde vive tu familia'", le decían. "Sabían el nombre de mi papá, de mi mamá, de mi hermana, de mis hermanos y dijeron que iban a arremeter contra ellos si yo no firmaba". Aún así, el joven se negaba a firmar. Entonces, lo trasladaron a un sótano del mismo edificio.

"Entraron como ocho funcionarios, me envolvieron en una colchoneta y empezaron a entrarme entre batazos, palos de golf, golpes, patadas, me echaban gasolina, me ponían un yesquero (encendedor) y me decían que me iban a prender en fuego", dijo. "Después de cuatro horas de tortura y que vieron que yo no iba a firmar intentaron lo último, que fue darme unos choques eléctricos", agregó. Después de eso, lo dejaron detenido.

El largo camino del asilo

El asilo en Estados Unidos puede ser solicitado por cualquier persona que haya sido perseguida a razón de su "raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social en particular u opinión política", según las reglas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés).

Es un proceso que puede durar meses o años, de acuerdo con el camino que decidan las autoridades. Primero se debe llenar una petición de asilo con la forma I-589, "en un plazo de un año a partir de la fecha de su llegada a Estados Unidos", según DHS.

Una vez que se presenta el formulario y se entrega, el servicio de inmigración notifica que lo recibió y le da curso a la petición de asilo. Luego llaman al solicitante a una primera cita, en la que se realiza la entrevista del miedo creíble.

En este encuentro el funcionario decide dos cosas: si considera que el caso es verídico otorga el asilo en ese momento y se transforma en una petición de asilo afirmativa. Con esto continúa el trámite hasta que conceden el asilo. De lo contrario se convierte en un caso de asilo defensivo y el proceso debe continuar con un juez de inmigración.

Por esta vía los casos suelen retrasarse por el volumen de procesos que debe resolver cada juez.

Solo puede pedir un permiso de trabajo quien haya cumplido 150 días de haber presentado su solicitud completa de asilo. Es el caso de Marco Coello.